El baloncesto siempre ha sido de los deportes más seguidos de nuestro país. Practicado en los colegios, en las canchas de cualquier parque… los niños sueñan con convertirse en estrellas de la pelota. Pero, ¿qué seguimiento hace la televisión de este deporte? Hace unos años, algunos de los encuentros de básquet tenían tanta repercusión mediática como cualquier partido de fútbol. ¿Y ahora?, ¿en qué situación nos encontramos?
Baloncesto y contratos televisivos
Parece que, desde hace un tiempo, el baloncesto ha perdido el favor de cierta parte de la audiencia y sus retransmisiones han bajado en espectadores. Algunos consideran que la responsabilidad de que esto suceda se debe al trato recibido por parte de las cadenas de televisión, que no ofrecen un espacio y/o horario fijo para las retransmisiones, haciendo que muchos espectadores interesados tengan que pulular en busca del lugar en el que poder ver ese partido tan deseado.
Hoy contamos con el testimonio de Juanma López Iturriaga, ganador de siete Ligas, dos Copas de Europa, dos medallas con la Selección y, en fin, uno de los jugadores más carismáticos que ha pasado por las canchas de nuestro país. Según sus propias palabras, el baloncesto ha perdido su hueco en la televisión actual «en el caso de las competiciones de clubes. Los motivos son diversos, que van desde que, como producto televisivo, deja bastante que desear, cierta creencia de que hasta mayo y los playoffs lo que pasa no tiene importancia, la dificultad de identificación por los constantes cambios de jugadores (cosa que no ocurre con la selección) la fuga de los mejores talentos a la NBA o la mayor competencia de otros deportes. »

Esta problemática situación tiene sus raíces en 1999, cuando la Liga ACB abandonó las emisiones en TVE después de 18 años con el ente público para pasar a verse en Canal + (el actual Movistar +). En aquel momento, todos los equipos españoles parecieron felicitarse por la noticia, pues el contrato, por cuatro temporadas, suponía ingresos por valor de 61 millones de euros. El propósito era que el baloncesto pasara a considerarse un producto estrella, por el que los espectadores estuvieran dispuestos a pagar una cuantía económica. Así, aunque la FORTA seguía emitiendo algunos encuentros en abierto, los partidos de máxima competitividad sólo podían verse a través de la plataforma de pago.
La cosa es que esta aventura no funcionó y, al finalizar el contrato, la liga volvió a TVE. Eso sí, con condiciones económicas peores y con una desagradable sorpresa para muchos: la audiencia parecía haberse acostumbrado a no ver baloncesto por televisión y no recibieron al deporte con la intensidad con la que se veía antes. Los contratos se redujeron y el ente público, frente a la bajada de las audiencias, comenzó a cambiar la emisión de los encuentros de canal, ajustándolos a la estrategia de programación que mejor le convenía, dejando a muchos seguidores del básquet sin un lugar fijo al que acudir.
Las bajas audiencias provocaron la marcha de los patrocinadores y los anunciantes, situación que se vio enormemente agravada por la crisis económica. En 2012, la ya llamada Liga Endesa firmó un acuerdo con TVE y la FORTA que suponía una importante pérdida económica. Si durante los años anteriores, había percibido 8 millones de euros, de los que gran parte eran abonados por el ente público, la situación cambiaba drásticamente: el contrato se gestaba en 2,5 millones, y TVE sólo abonaba 500.000 euros. Los problemas para el deporte que, en su momento, fue considerado el segundo con mayor afición en nuestro país, eran entendibles: bajadas de ingresos, escasa repercusión mediática, endeudamiento de los clubes…
El tercer deporte

El pasado mes de julio, la empresa Media Team&Communication presentaba un informe sobre el seguimiento deportivo en televisión y, en él, el baloncesto aparecía como el tercer deporte más consumido en nuestro país durante los primeros seis meses del año, por detrás del fútbol y el automovilismo, con casi 41 millones de espectadores, lo que suponía el 7,1% de la audiencia.
Y es que el éxito de los deportistas españoles en otras categorías profesionales también ha podido influir en el aumento del interés por parte de la audiencia hacia otras disciplinas. Rafa Nadal y su meteórica carrera en el mundo del tenis, pero también Fernando Alonso en coches y, por supuesto, el dominio español en cuanto a las competiciones de Moto GP se refiere (por no hablar del balonmano, el ciclismo…) han podido provocar un mayor interés por parte de las cadenas en diversificar sus esfuerzos por adquirir los derechos de emisión, dejando al baloncesto en un segundo plano.
Para muchos, otro de los problemas no radica sólo en en el hecho de la pérdida de espectadores, sino de la dificultad para ganar nuevos seguidores. Y en ello, la propia dinámica de los partidos de baloncesto podría entrar en contradicción con las estructuras que un medio como la televisión necesita. Ejemplo, las interrupciones de los partidos por los tiempos muertos, que paralizan la actividad del encuentro, se traducen en indispensables pasos a la publicidad. A medida que el choque avanza, la emoción crece, los tiempos muertos se disparan y eso no ayuda a la fidelización por parte del espectador que está viendo anuncios una y otra vez.
López Iturriaga nos sigue explicando los motivos que pueden explicar esta situación: «Yo responsabilizaría primero a los clubes (el producto es claramente mejorable) y luego a Televisión Española, poseedora de los derechos durante muchos años, que no ha demostrado excesivo cariño (por no decir bien poco) por este deporte en los últimos tiempos. La crisis económica tampoco ha ayudado, lo mismo que las particularidades del baloncesto en sí, donde los mejores jugadores terminan yéndose a la NBA, la mejor competición del mundo. «
Y es que el debate sobre si el baloncesto es o no bien acogido por espectadores y cadenas tiene otra curiosa cara. Precisamente, nos encontramos en una etapa en la que los jugadores españoles están viviendo una época dorada en su proyección internacional. Figuras como los hermanos Gasol, Ricky Rubio… no son simples miembros de sus equipos, sino auténticas estrellas que ponen el nombre del baloncesto español en el punto de mira de todos. La NBA es, posiblemente, una de las competiciones extranjeras que mayor número de seguidores ostenta en nuestro país.
El futuro

Por otro lado, al hablar de este tema no podemos evitar hacer una distinción entre las diferentes competiciones. La Liga Endesa parece no contar con unas audiencias excesivamente altas. Este 2015, el tercer partido de la final contó, en TVE, con 995.000 espectadores, una cifra bastante alejada del millón y medio de espectadores que, en 2013, siguió el encuentro que decidía el título.
Pero si hablamos de las competiciones que acoge la selección nacional la cosa cambia y bastante. El pasado mes de septiembre, el triunfo de España en el Eurobasquet frente a Lituania dio a Telecinco el magnífico resultado de un 44,5% del share, con más de seis millones de espectadores siguiendo las cuitas de nuestros jugadores. Las tres emisiones más vistas del mes de septiembre en nuestro país, correspondieron a espacios del citado Eurobasquet.
Así también nos lo explica López Iturriaga: «En el baloncesto actual habría que separar la selección de los clubes. La repercusión de la selección es grande, y así se demuestra, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos, donde con tantos deportes para poder ver, los de la selección de baloncesto son los más seguidos. Este último verano, fueron espectaculares los números alcanzados durante el Europeo que terminamos ganando. El tirón de los Gasol, Navarro, Rubio, Rudy, etc es tremendo. Luego están los clubes, que es harina de otro costal. Aquí se produce un seguimiento muy fragmentado, pues salvo en los Madrid-Barça, la mayoría de los aficionados sólo siguen televisivamente a su equipo y dan la espalda al resto. Ahora que vuelve a emitirse en un canal de pago, los números lo acusan también hasta llegar, en algunos casos, irrisorios. Pero si hablamos de impacto o repercusión, salvo la Copa del Rey y una buena final liguera, el resto es muy limitado.»
Esta misma temporada, la ACB ha firmado un nuevo contrato con Movistar + (anunciado tan sólo un día antes de que la competición se pusiera en marcha) en el que le cede los derechos para retransmitir sus encuentros. Durante esta temporada 2015/16 compartirá emisiones con TVE, que elegirá qué partido de la jornada quiere televisar; pero, a partir de la próxima temporada, la exclusividad será únicamente para el operador de pago. ¿Cómo afectará al interés por parte de los espectadores? Ojalá el baloncesto recupere el lugar de honor que los aficionados consideramos que este deporte merece.