Cuando una serie crea su universo, intenta que sea lo más convincente posible dentro de los límites que se hayan pactado con el espectador (lo que en ficción se conoce como «pacto de ficcionalidad»). Es decir, lo más creíble posible dentro de su lógica. Si hablamos de una sitcom, con personajes reales que viven una vida más o menos real -con la que podríamos llegar a identificarnos-, entra dentro de lo normal que haya escenas en las que la televisión cobre protagonismo, como lo hace en las vidas diarias de medio mundo.
Estas situaciones son la excusa perfecta para venerar ciertas series: gran parte de las tramas de ‘Community’, por ejemplo, están basadas en ficciones que son parte de la cultura popular, y en otras más actuales como ‘The Big Bang Theory’, los protagonistas son defensores acérrimos de ciertas series, como parte fundamental de su educación freak/geek: ‘Juego de Tronos’, ‘Perdidos’, ‘Doctor Who’ o ‘Galactica’, entre otras, se nombran constantemente. En ‘Los Simpson’ se han hecho lecturas de todo tipo de otras tantas (en sketches, gags del sofá o incluso convirtiéndolas en protagonistas). Y en ‘Padre de familia’ nos han regalado otras versiones más salvajes.
Pero la metatelevisión es también la manera de ampliar aún más la cosmogonía de la serie. Algunas series dentro de series se han hecho tan populares que casi han traspasado la frontera de su ficción. ‘Rasca y pica’ es tan conocida como la serie que los hizo famosos (tienen hasta un videojuego), aunque no exista un Show de Rasca y Pica en televisión. Solo en la de los habitantes de ese Springfield cualquiera imaginario.
La metatelevisión también es un ejercicio de auto-crítica en los que las series aprovechan para reírse de sí mismas o reflexionar sobre la industria televisiva (que se lo digan a la FOX con los continuos recaditos en los guiones de ‘Los Simpson’). Muchas de estas historias inventadas en realidad son homenajes a otras que ya existen, o parodias que intentan reflejar todos sus clichés (como el culebrón al que están enganchadas en ‘Jane the Virgin’, a su vez, otro «culebrón» épico o ‘Policías Polis’, la típica serie de policías que le encanta a Homer. Y ¿a qué iba a engancharse el Dr. House sino a los culebrones de hospitales?
‘Los días de nuestra vida’
Sin duda, a House le hubiera encantado. Esta soap opera de ficción al uso es un resumen perfecto de todo lo anterior: parodia, auto-crítica y parte de ese universo real del personaje. A pesar de su curriculum -falso- lleno de fracasos, Joey tuvo algunas oportunidades -que por supuesto fastidió- de llegar a ser famoso. Puede que ‘Los días de nuestra vida’ sólo fuera un culebrón de sobremesa, pero le dio cierto reconocimiento. Ambientada en un hospital, es puro cliché; una burla de esas tramas imposibles: gemelos malvados, secretos, personajes que vuelven de la muerte… El momento estelar lo vivimos cuando Joey recibe un nuevo cerebro: el de Jessica la ex-estrella de la serie. Para más inri, interpretada por Susan Sarandon, que le enseñará cómo ser una reina del drama (Episodio 175, El del nuevo cerebro de Joey).
‘Mac and C.H.E.E.S.E.’
Otro gran éxito de Joey en la televisión (ficticia). La primera vez que la vimos fue en el capítulo 141 (El de Mac y C.H.E.E.S.E.). Lástima que no durara mucho en antena y se cancelara tras cuatro episodios (en la vida real no pasaría del piloto. Es más: no llegaría a piloto). Y todo por los problemas de ego de Joey, que no soporta que C.H.E.E.S.E., su compañero de estrambóticas aventuras detectivescas, le haga sombra. Sí, C.H.E.E.S.E. es un robot pero Joey es… simple. Por cierto, los nombres de los productores de este «gran éxito» metatelevisivo son reales: los tres trabajaron de asistentes en ‘Friends’.
‘Rasca y Pica’
They fight,
They bite,
They bite and fight and bite,
bite, bite,bite,
fight, fight, fight,
The Itchy and Scratchy Show
Es la serie favorita de todos los niños de Springfield y el plato fuerte de ‘El Show de Krusty’. Los Tom y Jerry del siglo XXI y representantes de esa violencia en televisión que tanto preocupa a los padres de USA (la famosa hipersensibilidad y doble moral americana). Son de alguna forma un estandarte de la industria televisiva y todo ese enorme negocio que genera: además de merchandising, cuentan con un parque temático y su propia película. Paradójicamente, su auténtico creador vive en la calle, como un vagabundo. ¿Una malévola metáfora, teniendo en cuenta las referencias a Disney? De hecho, la primera animación de Rasca y Pica es una versión salvaje del primer corto conocido de Mickey Mouse. Rizando aún más el rizo, a veces son ellos quienes homenajean al cine y a la tele, como en esta recreación de la mítica escena de Reservoir Dogs con cameo de Tarantino incluido o parodiando a ‘House’.
‘Todos mis circuitos’
En la visión futurista de Matt Groening, robots, mutantes y humanos conviven en sociedad, aunque cada uno a un nivel distinto. Pero Bender no es un simple artefacto al servicio de los humanos. Tiene su propia (mala) vida y sus costumbres, casi siempre inmorales o ilegales. Le encanta ir de casinos y de furcias, y también vaguear horas frente a la televisión. Ama sobre todas las cosas el culebrón ‘Todos mis circuitos’, protagonizada por su archi-enemigo Calculón (enemigo, porque le envidia). Otro claro ejemplo de cómo resaltar todos los tópicos de las telenovelas: los bot-actores sobreactúan igual que en las reales y las tramas son igual de exageradas: infidelidades, conspiraciones familiares y mucha amnesia. En Bender no debería salir en televisión el robot cumple su sueño al conseguir un papel en la serie, como niño-bot. Sueño que durará poco. Lo poco que tarda en convertirse en el peor ejemplo posible para los niños.
‘El Show de Krusty’
Desde que la televisión es televisión, todas las generaciones han tenido su Show de Krusty particular, ya se llamara -en nuestro caso- ‘Los payasos de la tele’, ‘Cajón Desastre’ o ‘Desesperado Club Social’. En el caso de la ficticia televisión de Springfield, el rey de la programación infantil es Krusty. Precisamente, el peor ejemplo posible para los niños, teniendo en cuenta su vida de vicio y derroche y su falta de ética. Sólo se preocupa de seguir generando ingresos (una vez más, la industria televisiva analizada críticamente) mientras certifica productos de dudosa calidad, sus hamburguesas son cuestionadas por su insalubridad y decepciona constantemente a Bart. Pese a Krusty, su programa ha trascendido de la televisión -en el mundo imaginario de Springfield- y ha creado todo un mundo de merchandising, aunque también ha vivido el drama de las bajas audiencias.
‘La granja de la Alegria’
La metaficción también puede ser auto-reflexiva: una forma de mirarse el propio ombligo, como ya hemos visto. En ‘Padre de familia’, haciendo gala de su habitual mala baba y su sarcasmo, aprovechan que Stewie se engancha a un programa infantil para darle (y darnos) una lección: la televisión es una gran mentira. Y droga para los niños, según Brian. Y además lo hacen de la forma más cruel y dramática posible. En Gira europea Brian lleva a Stewie al plató de televisión en Londres para que descubra la verdad: que ese mundo de fantasía está hecho de cartón y no existen las hadas. Suerte que Stewie es muy maduro para su edad y se contenta con mear en los zapatos de Mamá Maggie a modo de venganza para que se le pase la rabieta. En esta serie lo que no hay es moralinas.
‘Tritón Man y Chico Percebe’
Pese a ser unas ex-estrellas de la televisión que viven sus últimos días de decadencia en un asilo, a los inocentes ojos de Bob Esponja siguen siendo los superhéroes más molones de Fondo de Bikini y ‘Tritón Man y Chico Percebe’ su serie favorita de la tele. Es, claramente, una versión marítima de ese Batman animado de los años 70. O lo era; porque a día de hoy sólo son dos ancianos: uno con demencia senil y otro harto de que le sigan llamando Chico, pese a su edad. A pesar de estar acabados en el mundo televisivo, gracias a la admiración que siente Bob por ellos aún tienen alguna oportunidad de usar su bote invisible y su cinturón multiusos. Porque son personajes de una serie ficticia dentro de otra serie ficticia, pero, en la «realidad» de Fondo de Bikini, son auténticos superhéroes.
‘The Passions of Santos’
‘Jane The Virgin’ fue una de las grandes sorpresas del pasado año seriéfilo con esa propuesta de revisión del tan despreciado género culebrón, democratizándolo y convirtiéndolo en una serie de humor, pero valiéndose de sus propias armas: el enredo, las situaciones surrealistas -una virgen embarazada, qué más queréis – o los personajes arquetípicos, como Rogelio de la Vega (Jaime Camil). Que, a su vez, es el protagonista de otro culebrón, esta vez ficticio, al que Jane, su madre y su abuela están enganchadas. La vuelta de tuerca metatelivisa definitiva viene cuando sus vidas se cruzan, creando el metaculebrón. Si ‘Jane the Virgin’ es una visión fresca del género, ‘La pasión de Santos’ es la versión más sobada.
‘Troy y Abed en la mañana’
No es exactamente una serie, porque no se emite. Ni siquiera dentro de otra serie. Es el show que los inseparables compañeros de estudios y amigos de ‘Community’ montan en la biblioteca y que aparece como un gag recurrente en ese bonus track del final del capítulo que ambos protagonizan casi siempre. Abed es un auténtico freak de la televisión y el cine, y muy especialmente de las series. De hecho, su visión sobre la vida se basa en lo que le han enseñado en películas como Star Wars o en series como ‘Perdidos’. En ‘Troy y Abed’ en la mañana parodian el típico magazine matutino en el que siempre aparecen bebiendo café (o fingiéndolo). Aquí podéis revisar todas las ediciones del show.