El pasado 17 de enero, muchos se sorprendían al comprobar cuál era la sitcom ganadora del Premio de la Crítica Americana, Aziz Ansari conseguía el galardón con su ‘Master of None’, precisamente, una de las series con las que Netflix se estrenó en nuestro país. Y la sorpresa podía darse porque ésta no es una producción para todos los públicos, de risa fácil y chistes con los que todos se sienten cómodos. Más bien lo contrario. Bienvenidos a la comedia de autor.
Comedia de autor, más de moda que nunca
En ‘Master of None‘, Ansari se pone en la piel de Dev, un aspirante a actor que malvive como puede en el opulento Nueva York, y que hace frente a diversos problemas de lo más cotidianos: la búsqueda de trabajo, el amor, las relaciones paternofiliales. Rápidamente, no podemos evitar darnos cuenta de que, de alguna manera, Ansari está hablando de sí mismo, de su vida, y que consigue hacer humor burlándose de sus propios traumas. Eso es lo que hace que este tipo de series sean tan especiales y que la comedia de autor consiga llegar al público de una manera tan cercana: rebosan realidad por los cuatro costados.
Aunque quizá, el nombre de moda cuando hablamos de este género sea el de Louie C.K, otro cómico que ha interpretado diferentes papeles en muchas producciones y que incluso protagonizó, sin mucha suerte, ‘Lucky Louie’. Hasta que, en 2010, el canal FX le dio la oportunidad de hacer una sitcom como ‘Louie’, con la que no sólo ha ganado prestigio y reconocimiento por parte de crítica y público, sino también innumerables galardones como pueden ser los tres premios Emmys conseguidos a lo largo de su trayectoria.
‘Louie‘ es un gran exponente de lo que estamos explicando. Nos encontramos con una serie que no es para todos los espectadores, pues destila mucha acidez y humor negro. Por otra parte, no plantea tramas extraordinarias con giros apabullantes, sino que se fija en la realidad, un anclaje amargo en el que la cotidianidad da lo peor (y mejor) de sí misma. Y algo fundamental de lo que ya hemos hablado con ‘Master of None’, la comedia de autor pone sobre la palestra a ese cómico y su verdad: sus problemas para relacionarse, para conseguir sus objetivos, para hacerse respetar… Estas series son capaces de burlarse de todo porque, de hecho, del primero que se mofan es de su propio protagonista al que suelen presentar como un perdedor, un egoísta, un obsesivo… un ser humano como cualquiera de nosotros, rodeado de frustraciones, con el que es imposible no sentirse identificado.
Otro exponente de este tipo de comedia es Ricky Gervais, también un especialista en escandalizar con sus gestos y actitudes, pero que no duda en dar un paso al frente para resultar el primero en ser ridiculizado. En ‘Extras’, nos mostraba un feroz retrato de cómo es la vida de aquellos que quieren abrirse camino en el mundo de la interpretación. Su propia peripecia era expuesta, de manera desprejuiciada, una forma de matar sus demonios riéndose de ellos. También ‘Legit‘, la comedia de dos temporadas que contó con Jim Jefferies como creador y protagonista, nos mostraba este tipo de humor: adultos que se comportan como niños, que no tienen su vida encauzada, que no pueden evitar ser irresponsables y que, exponiéndose ante la cámara, es como si trataran de legitimar su realidad.
Pioneros del humor
Aunque la comedia de autor esté ahora más de moda que nunca, sobre todo, por el reconocimiento que supone por parte de los premios, no podemos decir que sea un formato que se haya inventado recientemente, sino más bien, sucede lo contrario, a lo largo de la historia, tenemos innumerables ejemplos de cómicos que han abierto camino a lo que ahora es tendencia.
Un autor como Larry David tiene mucho que ver en ello. En 2000, saltaba a la palestra (aunque ya era muy conocido en el mundo de la comedia) gracias a ‘Curb Your Enthusiasm‘ que cumple perfectamente con las características que ya hemos explicado respecto a la actual comedia de autor. Allí, su personaje era un remedo de sí mismo: un cómico que se relacionaba con otras personas poniendo siempre por delante un mal humor característico, una faceta gruñona y muy parodiable que le hacía irresistible. Verdaderamente, las situaciones vividas en esta sitcom no tenían nada de extraordinario, pues precisamente, es el día a día, las vivencias en las que el espectador se ve reconocido, el escenario perfecto para exprimir la naranja más ácida del humor.
Y, desde luego, al hablar de Larry David, resulta imposible no mencionar una de las mejores series de la historia de la televisión: ‘Seinfeld‘, una producción de la que David fue co-creador. Esta sitcom puso sobre la palestra la vida de un cómico y supo sacar humor de la observación de situaciones comunes y ordinarias, en las que las personalidades de los personajes daban un juego extraordinario al manifestar todas esas rarezas, manías y costumbres que los seres humanos tenemos.
Sin duda, todas estas producciones beben de una fuente común: el monólogo, un espectáculo humorístico que, en nuestro país, ha cobrado más fuerza en los últimos años, pero que tiene toda la esencia de la auténtica comedia de autor: poner el foco sobre la vida y las peripecias del cómico y enfatizar sus rasgos para extraer un humor que todos los espectadores son capaces de compartir. De hecho, Ansari, Clarke o Jefferies empezaron sus carreras (y siguen siendo) monologuistas.
También las chicas
El mundo de la comedia de autor no es exclusivo de los hombres y son muchos los ejemplos de mujeres que han aprendido a hacer valer este tipo de comicidad. En este punto, podríamos hablar de una verdadera evolución en los personajes femeninos que, en muchas ocasiones, han ocupado en las sitcom un lugar secundario. De alguna extraña manera, parecía haber una tendencia que preconizaba que las féminas debían mantenerse pulcras y perfectas y no podían provocar humor poniendo sobre la palestra sus defectos.
Así, humoristas como Tina Fey o Amy Poehler son dos exponentes de un tipo de comedia de autor que, aunque aún se asienta mucho en el mundo del universo de la sitcom más clásica, explota el lado más gamberro y controvertido de sus protagonistas. ‘30 Rock‘ fue un estupendo ejemplo de cómo una mujer no tiene por qué ser un individuo perfectamente maquillado y peinado, sino que podía, perfectamente, expulsar sus gases y caer en situaciones ridículas, no como un hombre, sino como cualquier individuo. Por su parte, Poehler brilló con luz propia en ‘Parks and Recreation‘, donde, por cierto, se hizo popular para el gran público Ansari, en la que dio rienda suelta a su faceta más glotona, infantil y alocada.
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