El 28 de octubre de 1956, TVE comenzaba sus emisiones. Y con la televisión también nació la Carta de Ajuste, que era la primera en salir: una hora antes de empezar las transmisiones, para calibrar los ajustes -contraste, brillo, sonido- de monitores y cámaras. Además de cumplir una función técnica, durante más de cincuenta años ha servido de relleno para cubrir el hueco que dejaba “el fin de la emisión”, algo completamente ajeno al telespectador actual, para el que la televisión nunca “se acaba”. Aunque se mantenga durante la madrugada a base de anuncios de Teletienda o reposiciones en bucle.
Una imagen estática, en blanco y negro en los primeros televisores, en color a partir de 1973. Un pitido o música clásica, barras y líneas sobre una imagen fija, que ha ido variando a lo largo de los años, aunque la mayoría de televisiones han adoptado un mismo modelo que funcionó casi como standard y es el que hemos conocido hasta hace sólo unos años en nuestro país. Es el PM5544, un generador de señal de vídeo desarrollado por Philips e introducido en la televisión de todo el mundo a principios de los años 70.
El creador de este sistema fue el ingeniero danés Finn Hendil bajo la supervisión de Erik Helmer Nielsen -un apellido que rápidamente asociamos a la televisión- en los laboratorios de Philips en Copenhague. Nació como un test de prueba; algo que sirviera de guía a las cámaras para ajustar correctamente el contraste, el tono, el brillo, el color o el sonido. Antes de que se generaran electrónicamente, las cartas de ajuste eran, literalmente, cartas: cartulinas que la cámara grababa en plano fijo.
El patrón de Philips se adoptó en nuestra tele, aunque cada canal modificaba su aspecto para incluir su logotipo. También era una decisión de cada cadena qué la acompañaba: música clásica, pitido o la señal de radio de una emisora con la que compartiera grupo de comunicación. Por ejemplo, ver la Carta de Ajuste de TVE te permitía escuchar RNE.
Así, cada canal tenía su propia carta de ajuste, que formaba parte de su “programación”. Pero, ¿cuándo empezaba la Carta de Ajuste? Justo al final de las emisiones, en esa parte de la parrilla televisiva que entonces se conocía como “Despedida y cierre” (y que se incluía en la escaleta de contenidos). Sí, hubo un tiempo en el que el The End que aparecía al final de una película significaba que no había nada más que ver, aunque sí se podían leer los créditos de las películas al completo, una buena costumbre en desuso, interrumpida ahora de forma abrupta por cortinillas y ráfagas. Tras el cierre de emisión, las televisiones mantenían su señal activa con esta señal de vídeo: la carta de ajuste.
1 Comentar
Me ha ido bien para un trabajo de sociales s de la tele gracias