A todas las productoras les gustaría que sus películas fueran grandes éxitos en la gran pantalla. Por supuesto, no hay una fórmula mágica para lograrlo, pero sí un buen número de ingredientes que si se saben jugar con maestría pueden lograr un bombazo en taquilla. Así es como se concibe el blockbuster, un gran éxito en las salas.
¿Qué es un blockbuster?
Un blockbuster es una cinta que debe triunfar a nivel mundial, que debe traspasar las diferencias culturales para llegar a cualquier país. Así, este tipo de películas están concebidas para un público mayoritario y de gustos genéricos, por lo que esto también tiene un reverso por el que muchos le atacan: para que conecte con una gran concurrencia, su historia no puede ser excesivamente enrevesada o compleja, para que toda persona, de cualquier condición o edad, pueda hacerla suya. Así, a veces, los argumentos pueden caer en cierto maniqueísmo, en el que la dualidad entre el bien y el mal está muy marcada. Otro inconveniente es que, en ocasiones, los personajes están muy estereotipados, precisamente, para que el público puede identificarse claramente con ellos. Los héroes lo son sin fisuras, mientras que los malos no tienen redención.

Una característica fundamental de todo blockbuster es el enorme presupuesto que ostenta. Estamos hablando de espectacularidad, por lo que no se pueden escatimar en decorados, vestuarios y, por supuesto, grandes efectos especiales, primordiales para dejar al espectador con la boca abierta. En esta línea, es normal que estas cintas cuenten con una o varias grandes estrellas. Recientemente, ya os hablamos del star system que Hollywood creó en los años 30 y que, con cambios y evoluciones, perdura hasta nuestros días. La gran casa del cine es la primera a la que le interesa un elemento de estas características, pues la presencia de estrellas mediáticas, por sí solas, consigue la plena atención de un gran número de medios de comunicación (que hablarán del producto) y de fans de ese actor/actores. Muchos, ni tan sólo se preguntarán por el argumento del filme, con saber que van a ver «la nueva peli de X», ya se dan por satisfechos.
La creación de un blockbuster conlleva otro aspecto comercial y es el merchandising que se genera, en un círculo en el que los objetivos se persiguen: el productor necesita recuperar esa brutal inversión que ha realizado, y esto no sólo va a conseguirlo con la venta de entradas a las salas de cine, sino con la generación de todo tipo de productos relacionados: camisetas, libros, discos, figuras, juguetes… Al mismo tiempo, los fans del producto tienen a su alcance innumerables objetos que pueden adquirir y así hacer crecer la mística de esa cinta que pasa a convertirse en una marca en la que su solo sello garantiza el interés por un objeto.
‘Tiburón’, ¿el primer blockbuster?
Cuando se habla de los orígenes del blockbuster, los expertos suelen estar de acuerdo en que la primera película a la que podemos acuñar con este término fue ‘Tiburón’, el filme de Steven Spielberg de 1975. Esta cinta cumple con otra de las premisas que no hemos estudiado en el apartado anterior y es que estas películas se suelen estrenar en verano, pues se asocian a las cualidades festivas y relajadas de esa estación en la que la gente tiene más tiempo libre para realizar actividades como ir al cine.
Curiosamente, el rodaje de ‘Tiburón’ es recordado por ser un completo desastre lleno de las más diversas complicaciones, lo que no auguraba, precisamente, el éxito en la pantalla. El presupuesto se vio sobrepasado y los plazos de rodaje no se llegaron a cumplir. Los efectos especiales que tenían que mostrar al fiero escualo dieron problemas desde el primer día lo que, precisamente, se convirtió en una de las facetas más aplaudidas del filme, pues el tiburón, en muchas secuencias, no se veía, sino que se apuntaba su presencia, algo que generaba mucha más tensión y terror que si se hubiese paseado tranquilamente por la escena.
Si en algo marcó ‘Tiburón‘ la historia del cine fue en la brutal campaña de promoción que su major, la productora Universal Pictures, puso en marcha. Se calcula que se gastaron casi dos millones de dólares de los que casi la mitad se destinaron a la publicidad para televisión, con anuncios de medio minuto (breves e impactantes) que se emitieron en horario de máxima audiencia. El público no se podía quedar dormido después de este increíble estímulo. la cinta se estrenó de forma simultánea en 450 cines de Estados Unidos. Además, se creó una gran colección de objetos referidos a la peli, algunos tan curiosos como collares de supuestos dientes de tiburón en una estrategia revolucionaria que, después, muchos han imitado. ¿El resultado de todo esto? Una recaudación a nivel mundial de 470 millones de dólares.
Un fenómeno en desarrollo
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Y si hay una película que vino a complementar el fenómeno del blockbuster que había iniciado ‘Tiburón’, ésa fue ‘La guerra de las galaxias’ que, en 1977, volvió a romper todos los récords de taquilla dando inicio a una de las franquicias más poderosas de la gran pantalla (por no decir la más poderosa). De nuevo, tenemos efectos especiales y una historia que basa su premisa precisamente en la lucha del bien contra el mal: el lado oscuro o luminoso de la fuerza. El fenómeno del blockbuster (o el desarrollo del marketing cinematográfico) siguió su desarrollo en los 80 con películas como ‘Los gremlins‘ o ‘Regreso al futuro‘ y en los 90 con ‘Titanic‘ o ‘Parque Jurásico‘. En estos momentos, ‘Avatar’ es la película más taquillera de la historia, con 2.788 mil millones de dólares, resistiendo con fuerza los envites de ‘Star Wars: una nueva esperanza’.
Hoy en día, los blockbusters siguen copando las salas de cine. Si bien hemos visto cierta evolución en sus hechuras, sobre todo, en cuanto a los personajes, mucho más complejos y profundos, la espectacularidad en sus argumentos y en su puesta en escena siguen siendo las armas fundamentales. Algunas de estas pelis palomiteras por excelencia son aquellas que tienen como protagonista a la acción, eso sí, adornada de fantasía o ciencia ficción, con un gran impulso de los superhéroes, y también, cómo no, las películas de dibujos animados que, bajo la bandera de Pixar y otros que han tomado buena nota de sus características, se convierten en los reyes de taquilla con sus originales y llamativos argumentos.
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