No son los más guapos, ni los más sociables. No son capaces de mantener una conversación sin mencionar un montón de palabras que muchos de sus interlocutores no entienden. Ah, tampoco son los más populares que se diga… ni falta que les hace. Son los nerds, una figura «marginada» en la vida real y profundamente amada en la pequeña pantalla. ¿Por qué?
Poder nerd
El nerd representa todo lo contrario a lo que el espíritu de las primeras series de televisión buscaba. En ellas, teníamos un héroe valiente y carismático, que siempre sabía cómo salir de las situaciones comprometidas con gran prestancia e incluso un certero golpe de puños. La idealización del protagonista, de un blanco impoluto, triunfaba por encima de todo lo demás. Los personajes principales no tenían defectos y eran adorados e imitados por los espectadores.
Pero la audiencia se cansó de personajes tan cuadriculados y perfectos y empezó a sentir un aprecio mayor por aquellos que presentaban matices y, sobre todo, debilidades, carencias que les hacían más humanos y complejos. Ya hemos hablado del antihéroe, por lo que el triunfo del nerd estaba más que cantado.

Son personajes freaks, maniáticos, obsesivos, pero también profundamente inteligentes, auténticos y divertidos. Todos, de niños, conocimos a un nerd en nuestra clase del cole. Incluso, quizá, nosotros mismos fuimos ese chiquillo freak con gafas sujetadas con esparadrapo e innumerables alergias al que, en el recreo, nunca escogían para jugar al fútbol. ¿Cómo es posible que estos parias sociales se conviertan en grandes estrellas de la televisión?
El nerd es un personaje sumamente interesante y goloso pues vive un tremendo drama: sabe que es «rarito» y que eso le va a ganar la antipatía de algunos, por lo que se siente cohibido y rechazado. Pero, al tiempo, es una persona con una tremenda vida interior, capaz de inventar los mundos más fascinantes y dejarse llevar, durante horas, por actividades lúdicas y creativas. Sabe disfrutar de la vida, y no porque salga hasta altas horas de la noche o sea capaz de ligar con todas las chicas, sino porque ve más allá de lo que el común de los humanos es capaz de apreciar y se deleita con las pequeñas maravillas de nuestro día a día.
Sin duda, hoy por hoy, es uno de los personajes estrellas de cualquier serie y un perfil totalmente planificado por los guionistas y ampliamente aplaudido por el público. El espectador puede sentirse identificado con su torpeza y sus pequeñas manías, con sus excesos. Pero también, profundamente admirado por su resolución, su inteligencia, su discernimiento, por todo lo que le enseña un mundo que tiene muchas más aristas de las que se ven a simple vista.
Secundarios de lujo

Tan importante como el protagonista es ese secundario que le apoya, le anima e incluso le salva de los peligros. Desde que Cervantes ideara a Sancho Panza, ese freak que creía a pies juntillas todas las aventuras que le prometía Don Quijote, aprendimos sobre la valía de ese contrapunto entre el protagonista y ese acompañante fiel que era capaz de inventar los planes más raros y hablar con el inspirado atrevimiento del soñador. El nerd es el compañero necesario del héroe, quien nos ofrece el descargo cómico.
Uno de los nerds más famosos en televisión fue Steve Urkel. Urkel aparecía en los primeros capítulos de ‘Cosas de casa‘ como ese vecino plasta y bocazas que se pasaba de tanto en tanto por la casa de los Winslow. El «de tanto en tanto» derivó en una constante, porque Urkel se convirtió en el protagonista absoluto de la serie. Sin paliativos. Aportaba frescura, dinamismo y novedad a la clásica familia americana y sus inventos y ocurrencias permitían trabajar con tramas novedosas y atractivas.
Otro de los primeros nerds que se recuerden en la historia de la televisión fue Screech, el personaje de ‘Salvados por la campana‘ del que tanto disfrutamos en nuestro televisor Philips. Esta serie institucionalizó al «rarito» del instituto, dándole un puesto de honor en la pandilla de amigos guays: el caradura, el musculitos, la guapa, la inteligente, la pija y el friki, representado por el actor Dustin Diamond. Incluso una serie en la que sólo cabía lo más fashion y cool, ‘Sensación de vivir‘, el personaje «empollón», Andrea, demostraba no sólo que podía ser una de las de la pandilla, sino que tenía capacidad suficiente para enamorar al galán, al héroe por el que todas las chicas suspiraban.
Así, de ser una curiosidad, el nerd ha pasado a transformarse en un imprescindible: tenemos a Abed Nadir en ‘Community’, a Kenneth en ’30 Rock’… Son necesarios para la trama no sólo porque aportan un toque disparatado y diferente, sino porque, simplemente, los espectadores les adoran y ansían el momento en el que intervengan con sus geniales salidas de tono.
Protagonistas absolutos
Tal es el éxito del nerd en televisión que, en los últimos años, ésta ha abandonado ese espacio de confort que le suponía estar a la sombra de otros y ha dado un paso al frente para convertirse en protagonista absoluto de las series. Las ficciones en las que un grupo de freaks son las estrellas tienen un fuerte paladín en ‘The Big Bang Theory‘ que demostró que estos personajes suponían un infinito abanico de recursos cómicos que podían ser empleados una y otra vez.
Su afición por la ciencia ficción, por los videojuegos, por los disfraces, los cómics, los superhéroes… de alguna manera, conectan con el lado más lúdico del espectador, con ese niño que aún quiere pasarlo bien de una manera sencilla e inocente: disfrutando, por ejemplo, de un maratón de películas de ‘Star Wars’ mientras cena comida vietnamita con sus amigos. ‘The Big Bang Theory’ ha aupado al freak y sus conflictos: la timidez, la falta de éxito social… aderezándole con atributos muy atractivos, como siempre representa el hecho de que sea un genio, un cerebro de la ciencia… Esta serie de CBS también nos ha enseñado que hay diferentes niveles de freaks, siendo Sheldon Cooper el espécimen más extraño en la larga colección de especímenes raros que abundan en los capítulos. Es uno de los personajes del milenio, el preferido de muchísimos fans, con una personalidad única y carisma para parar un tren.
Sin duda, ‘The Big Bang Theory’ lo ha hecho todo por la dignificación del freak, por acercar la personalidad nerd a miles de individuos que se tronchan con las ocurrencias de los personajes. Pero existen otras series que se han atrevido a darles a estas figuras el protagonismo que merecen, pues, por sí mismos, son capaces de construir las tramas más atractivas y apabullantes. ‘The IT Crowd‘ es una genialidad británica que nos embaucó gracias al talento extraordinario de su creador: Graham Lineham. No sólo los nerds informáticos eran los protagonistas, sus problemas y conflictos para hacerse un hueco en la sociedad era el reflejo de ese pequeño (o gran) torpe que todos llevamos dentro y que tiene miedo a la reacción de los otros.
Otra estupenda comedia que ha puesto el foco sobre una colección de freaks y nerds de toda índole es ‘Silicon Valley‘. HBO vio el potencial que una trama ubicada en uno de los mayores centros tecnológicos del mundo podía tener. Pues otro atractivo de estos personajes es su relación con Internet y lo puntero: informática, aplicaciones, gadgets de todo tipo entre los que se mueven como pez en el agua.
Mi nerd, mi héroe
La implantación del nerd como personaje imprescindible ha supuesto la traslación de sus características a cualquier faceta dentro de la trama, siendo una de las más interesantes, su capacidad para ser todo un héroe.
Que este individuo tímido, apocado, inseguro, sea capaz de vencer sus miedos y ponerse del lado del bien es, de nuevo, el triunfo de nosotros mismos frente a nuestras propias fobias y complejos. Así, Lisa Simpson es la niña más inteligente del mundo pero también la persona que ha salvado a su familia (y a la propia Springfield) en un montón de ocasiones. Lisa representa esa infancia que aún cree en sus sueños, en conseguir un mundo mejor a base de esfuerzo y trabajo.
Otro gran e inesperado héroe es Hiro Nakamura, que en ‘Héroes‘, desarrolla todo su potencial dejando atrás al individuo lleno de frustraciones que solía ser. Al igual que Walter Bishop, que pasa de ser un personaje acorralado, olvidado en una institución de salud mental para convertirse en aquel que es capaz de trabajar en pos de los dos mundos paralelos con los que jugaba ‘Fringe‘. En una producción mucho más reciente, ‘Z Nation‘, Citizen Z, encarnado por el inconmensurable DJ Qualls es un individuo consciente de su deber: salvar a la humanidad en ese apocalipsis zombie tan brutal.