¿Conseguiremos comernos la doce uvas sin atragantarnos? No hace falta que lo penséis demasiado. La respuesta es no. Nochevieja es ese día tan especial en el que cambiamos de año y nos tenemos que volver un poco locos para festejarlo. Además, es una fiesta tremendamente televisiva con una historia propia muy interesante, pegada a nuestras vidas desde hace muchísimos años. ¿Queréis conocer un poco mejor qué esconden las campanadas?
1. Los inicios
La primera retransmisión de las campanadas, por parte de TVE, se remonta a 1962. Anteriormente, su sonido había llegado a muchos hogares españoles a través de la radio, en un acto en el que todo un país se unía para celebrar un acontecimiento al unísono.
El procedimiento, conocido por todos, se nos sigue repitiendo año tras año, no sea que con los nervios, no atinemos en eso de comer las uvas al compás de la campana y nuestra buena suerte para el año nuevo se vea definitivamente truncada. 35 segundos antes de que marquen las doce en el reloj, una bola baja por la torre, dando la bienvenida al mágico proceso y poniéndonos taquicárdicos con su música de carillón. Después, tenemos los cuatro cuartos, que no son sino cuatro campanas dobles y ya, ahora sí, las doce campanadas. Y aunque nos parezca mentira, entre campanada y campanada hay tres segundazos de tiempo para que lo de comer las uvas sea más sencillo o, por lo menos, no un acto manifiesto de ahogamiento.
2. El último anuncio
Desde luego, se ha establecido una fabulosa mitología alrededor de la retransmisión de las campanadas, y la menor de ellas no es, precisamente, la relacionada con la publicidad. El último anuncio del año y el primero que se emite son de las piezas más cotizadas a nivel presupuestario. Sobre todo, si hablamos de cuando las únicas cadenas que existían eran las de TVE. Aparecer en esos históricos momentos les aseguraba a las marcas que todos y cada uno de los españolitos dispuestos a celebrar el fin de año frente al televisor, iban a ver su mensaje.
El portal televisivo Bluper lanzó el año pasado un artículo en el que expresaba las diferentes cifras que se manejan en el sector. En él, comentaba que, durante años, TVE abrió una subasta entre los anunciantes para que compitieran por el honor de ser el último producto que los consumidores vieran. Las pujas se realizaban con un sobre cerrado que enviaban las marcas a la cadena e incluso se llegaron a pagar más de 200.000 euros por ocupar esa posición.
En la actualidad, las cifras que se barajarían estarían alrededor de 80.000 euros para el último anuncio y 50.000 para el primero. Como lógicamente se entiende, no es igual la atención que se presta al último spot, cuando todos estamos concentrados y ni pestañeamos frente al televisor, que al primero, que debe lidiar con las felicitaciones y las expresiones de exaltación de la amistad varias en directo o a través de los taitantos grupos de WhatsApp.
3. Luchando por la audiencia
Y si tanto se cotiza el precio del último anuncio es, sin lugar a dudas, por la guerra entre cadenas que se establece para saber quién será la ganadora de la noche. Los españoles somos animales de costumbres, quizá así se explica por qué, año tras año, el canal elegido para seguir la retransmisión de las campanadas es La 1 de TVE. No importa que, en la actualidad, tanto Telecinco como Antena 3 consigan más audiencia en su día a día.
La Nochevieja parece traer esa nostalgia en nosotros que nos conduce, indefectiblemente, al canal público.
Curiosamente, fue en el paso de 1989 a 1990 cuando la tele se atrevió a poner cara a la retransmisión, que siempre se había seguido con una voz en off. Antena 3 aún ofrecía emisiones en pruebas y no se había estrenado oficialmente, pero no dudó en contar con Mayra Gómez Kemp para ser la primera presentadora (en imagen) de la historia de las campanadas, eso sí, desde un estudio. Quizá no debería arrebatar el título a otros pioneros: los primeros presentadores desde la Puerta del Sol fueron el dúo Martes y Trece, a los que TVE incorporó al año siguiente.
El récord de audiencia de La 1 (después de que aparecieran el resto de cadenas, se entiende) se establece en las campanadas que daban paso a 2002 con un 71,6% de la audiencia y más de 10 millones de espectadores siguiendo el momento. Las cadenas privadas no han dudado en usar sus mejores armas para hincar el diente a este suculento pastel. Telecinco es la que mejores ratings ha conseguido, doblando incluso a su rival, Antena 3, pero siempre alejada del ente público.
4. En la Puerta del Sol… y otros más
El mítico escenario de las campanadas de Nochevieja es, como todo el mundo sabe, la Puerta del Sol de Madrid, un lugar fundamental para nuestro país pues es, ni más ni menos, que el kilómetro cero desde el que se referencian las carreteras radiales. El reloj data de 1866, cuando se instaló en la por entonces Casa de Correos. No es extraño que un sitio tan emblemático fuera elegido, primero por cientos de madrileños para celebrar el cambio de año, y luego, por TVE para retransmitir los eventos al resto de españoles.
Pero no es el único lugar desde el que hemos visto las campanadas por televisión. En 1973, por primera vez, se decidió cambiar de ubicación y hacer un guiño al resto de ciudades. Las campanadas se vieron desde Barcelona, dando el protagonismo al reloj del ayuntamiento, ubicado en la Plaza Sant Jaume. Este hecho es único en la historia de TVE, pues nunca más se ha vuelto a repetir un cambio de escenario en su Nochevieja.
Por supuesto, los canales autonómicos siempre han ofrecido las campanadas desde los lugares más característicos de sus comunidades pero, si hay una cadena que ha tratado de llamar la atención en este aspecto, ésa es Telecinco, que ha jugado con ubicaciones diversas. En 2001, se dieron desde Ronda (Málaga); en 2003, con motivo del Forum Universal de las Culturas, se vivieron en Barcelona; en 2004, desde Consuegra para conmemorar el IV Centenario de ‘El Quijote’; en 2005, en Oviedo… Aunque quizá las más recordadas sean las de 2002, cuando se quiso tener un gesto por el hundimiento del Prestige y el equipo se desplazó a Muxía. La jugada no le salió bien precisamente, pues, por cuestiones climatológicas, las campanadas se tuvieron que grabar antes y se emitieron en diferido. La falta de sincronización con el horario de la Puerta del Sol provocó que se emitieran antes de tiempo y la ira de los espectadores fue un clamor.
5. No diga campanadas, diga fails
Y es que la historia de las campanadas no sería antológica si no contara con un buen número de fails, de momentos que han interrumpido el normal desarrollo de la retransmisión y que forman una amplia colección de lo más variado. Hay que entenderlo, uno de los momentos más importantes del año, todos los espectadores atentos a la señal, no se puede rebobinar ni repetir… y los nervios a flor de piel.
El año pasado, Canal Sur se convirtió en la cadena protagonista de la Nochevieja cuando un fallo técnico provocó la interrupción de las campanadas para pasar a publicidad.
Quizá, la madre de todas las pifias la protagonizara Marisa Naranjo en la Nochevieja de 1989. Confundió los cuartos con las campanadas y provocó que los espectadores no pudieran comerse las uvas. Sin duda, un mal trago para ella que, por lo visto, hacía la retransmisión desde un lugar en el que no veía ni oía el reloj de la Puerta del Sol. Años después, ésta se ha convertido en una anécdota deliciosa.
6. Presentadores… para todos los gustos
Sobre todo, desde que llegó la competencia de las privadas, las cadenas han tratado de usar sus mejores armas para que los espectadores eligieran su canal. Mientras que algunos han apostado por la tradición, otros se renuevan constantemente, buscando la innovación. En TVE, dos figuras protagonizan el momento del cambio de año: Ramón García y su capa. En este 2015 que se despide, el presentador cumplirá doce años al frente del espacio. Compartirá balcón con otra veteranísima: Anne Igartiburu, que le va a la zaga en experiencia, siendo fija para la tele pública desde 2005.
De hecho, durante los años que estuvo ausente de TVE, Antena 3 no dudó en contar con Ramón García para atraer a los espectadores. La cadena de Atresmedia busca también la fidelización por parte del espectador, y parece que la ha encontrado en la figura de Carlos Sobera, que este año cuenta con una compañera como Cristina Pedroche, «ascendida» de las campanadas de La Sexta a las de Antena 3. Seguramente, una de las cadenas que más llama la atención con la elección de sus presentadores es Telecinco. A veces, confía en el elenco de actores y presentadores de moda (como este año, que cuenta con los chicos de ‘Cámbiame’). Pero las opciones más llamativas se han producido cuando confió el papel a Belén Esteban en 2009 y a Isabel Pantoja e hijo en 2011. En ambas ocasiones, el compañero fue un Jorge Javier Vázquez que siempre sabe demostrar su profesionalidad y en ambas logró una audiencia espectacular: el 21,2% del share con la Esteban y el 22,1% con la tonadillera.
7. Las preuvas
No teníamos bastante con la Nochevieja, ¿qué es eso de las preuvas? La Navidad se ha convertido en toda una maratón para las televisiones que durante casi tres semanas se tienen que poner, día sí, día también, de largo para celebrar todos y cada uno de los eventos que conforman una tradición que va sumando cromos. En 2011, el canal Neox, haciendo gala de su vertiente más divertida y juvenil, estrenó las preuvas televisivas, precisamente con Marisa Naranjo como presentadora. Las preuvas vienen a ser exactamente lo mismo que las uvas, pero un día antes, o sea, el 30 de diciembre. Este año, Mediaset también pone en marcha una celebración similar, con su canal Divinity y los presentadores de ‘Cazamariposas‘.
Pero, quizá algunos no sepáis que las preuvas es una celebración ajena a la televisión que ésta se ha apresurado a asimilar por su carácter tremendamente lúdico. Las campanadas son algo bastante serio, así que se deben ensayar días antes de su celebración. Así, al ensayo que se produce el 30 de diciembre o el 31 a mediodía, empezaron a sumarse espectadores en la Puerta del Sol, que celebraban el evento como algo desenfadado y divertido. Poco a poco, esta fiesta se ha ido institucionalizando, y las preuvas (en las que el protocolo permite ser un poco más laxo y comer, por ejemplo, gominolas) son todo un evento que cada año congregan a más y más personas.
Después de este repaso, sólo nos queda una cuestión: y, vosotros, ¿sabéis ya con quién os comeréis las uvas? ¡Feliz 2016 para todos!