Con el verano casi a las puertas, os proponíamos una lista de series con las que saciar el ansia seriéfila hasta el regreso en otoño de los grandes hits y esas ficciones que mantienen a los espectadores ocupados todo el año. Y eran tan adictivas e interesantes que es probable que ya os hayáis enganchado a alguna de ellas. Como el verano es largo y el catálogo de series que merecen la pena tan extenso, hoy repetimos con 13 títulos más.
Series ya consagradas –‘The Wire’– o novedades de la temporada pasada que son imprescindibles –‘Better Call Saul’– y curiosidades que se pueden haber pasado por alto y merecen la pena –‘Threesome’– completan esta selección de 26 historias que todo aquel entusiasta de las series y que guste de practicar el modo maratón no debe perderse. Comenzamos. O, mejor dicho, continuamos.
‘LOST’
El misterio de la isla de ‘Perdidos’ (‘LOST‘ para los más puretas) cambió la forma de ver series. Sus seguidores no sólo se engancharon a sus tramas -a veces algo imposibles, sobre todo a partir de la cuarta temporada- sino que se dejaron arrastrar por ella a esa «enfermedad» llamada binge-watching. Y es que desde que el vuelo 815 de Oceanic Airlines se estrella en una isla, dejando un grupo de supervivientes desconcertados por los extraños acontecimientos que se suceden desde el primer día, los enigmas, misterios y preguntas por resolver se acumulan, haciendo que nunca se tenga suficiente. Se han batido récords de visionado con ella, seguro.
La serie de J.J. Abrams practica el cliffhanger como ninguna. El resultado: espectadores enganchados (y desesperados) buscando respuestas -aunque algunas nunca llegan ni al final de la sexta temporada- e intentando descifrar, como Jack Sephard (Matthew Fox) y los demás, dónde están y qué es, en realidad, esa isla. Ciencia ficción y drama en una de esas «series de personajes», con un ritmo narrativo pensado para mantenernos pegados al sofá. Una de esas historias que ocupan ya un lugar en el «Olimpo seriéfilo».
‘Juego de Tronos’
Es casi imposible que quede algún ser humano en este mundo que no haya visto ‘Juego de Tronos‘, la serie basada en la saga de George RR Martin, Canción de Hielo y Fuego. No es que la serie de HBO sea popular, es que para la mayoría de sus seguidores es LA serie. Una superproducción que mezcla aventuras, drama, política, sexo, fantasía, filosofía y muerte, mucha muerte. Que te lo da prácticamente todo. Pero ojo, que también te lo quita. El primer consejo antes de verla es: «no te encariñes con ningún personaje».
La lucha entre los Stark, los Lannister, los Targaryen, los Tyrell y demás aspirantes por conquistar el trono de hierro y gobernar los Siete Reinos provoca guerras y traiciones, alianzas y extraños compañeros de cama. Su visionado, la sensación de estar ante una gran historia que nunca dejará de sorprender. Aunque lleva ya cinco temporadas (a diez capítulos por entrega) no cuesta ponerse al día. Es tan vasto su universo de personajes y de mitología y está tan bien construido -y narrado- que el espectador nunca puede cansarse de él: al contrario, quiere adentrarse cada vez más. Ostenta el récord como inspiradora de parodias, memes, gifs y todo tipo de parafernalia de redes sociales.
‘Black Mirror’
El crítico británico de televisión Charlie Brooker (el mismo de ‘Dead Set’, también recomendable para maratonear) sorprendió al mundo con esta fábula moderna, emitida en Reino Unido a través de Channel 4. «Cada vez más conectados, cada vez más solos» podría encajar como storyline de la serie. ‘Black Mirror’ construye con sus relatos mundos distópicos en los que el ser humano ha modificado sus valores por la influencia de las redes sociales y de la evolución tecnológica.
Más que contar, advierte, a través de historias auto-conclusivas que comparten leitmotiv: que el espectador sea consciente de cómo le afecta vivir en esta era digital. Su autor pretende remover conciencias y que entendamos que algo así -salvando las distancias- podría ser el futuro que nos espera, teniendo en cuenta cómo nos ha cambiado ya -y esto sí es un hecho objetivo- el hecho de vivir permanentemente conectados. Son historias impactantes, inquietantes, perturbadoras y a la vez necesarias. Llevan sólo dos temporadas, más un especial de Navidad protagonizado por Jon Hamm (‘Mad Men’). Asequible para ver del tirón y lo normal es quedarse con ganas de más.
‘Threesome’
Porque no sólo de drama vive el seriéfilo, a veces también apetece desconectar con una historia divertida, sin grandes pretensiones -no por eso menos buena- más allá de entretenernos, hacernos reír y ofrecernos otras visiones de la vida (y el amor). Es el caso de esta mini-serie británica de dos temporadas (catorce capítulos en total) que explora las relaciones amorosas y la paternidad desde otro punto de vista: el de una pareja, su mejor amigo gay y una sorprendente relación a tres.
Hace falta, eso sí, superar el escepticismo. La historia tarda algunos capítulos en mostrar todo su potencial cómico e interesar de verdad al espectador. Pero lo consigue. Es fresca, es gamberra y es original. Y se ve en dos tardes. Ideal para esos ratos en los que apetece ver algo, pero que no exija demasiado ni sea demasiado intenso.
‘The Wire’
Si hablábamos del «Olimpo seriéfilo», es de recibo decir que ‘The Wire‘ se sitúa en lo más alto de él. Considerada de culto y obra maestra, la serie de David Simon para HBO ofrece cinco temporadas unidas por un denominador común -Baltimore , la lucha contra la droga y una investigación policial- pero introduciéndose en ese escenario por separado, a través de distintas realidades: la de la clase política, las circunstancias sociales que hay tras el narcotráfico o la de los poderes fácticos como la Prensa.
Es una serie de contrastes: empatizamos con los héroes protagonistas como Mc Nulty (Dominic West), pero también con los antihéroes como Omar Little (Michael K. Williams). Polis contra cacos. Buenos contra malos. Aunque no siempre es así: en las instituciones más «respetables» también se viola la ley. ‘The Wire’ se apoya en el género policial y también en el drama-además de un excelente reparto- para escribir la historia de Baltimore, como podría ser la de cualquier otro lugar: se trata de retratar todos los estratos de una sociedad y dar todas las versiones.
‘Brooklyn Nine-Nine’
Hablando de series policiales, he aquí la antítesis de ‘The Wire’. O mejor dicho, la versión parodia del género que se ríe de todos sus clichés. Y lo hace con su cabecera o con la actitud de su protagonista, el Detective Peralta, brillantemente interpretado (algo que un Emmy y un Globo de Oro certifican) por Andy Samberg. El día a día en una comisaría de policía, como en The Office pero con mucha más gracia, sin desmerecer. El secreto es ese bizarro reparto, que no ofrece un sólo personaje «normal» y que es experto en hacer sombra a cualquiera, aunque sea al chuleta de Peralta.
‘Brooklyn Nine-Nine’ Fue una de las sorpresas de 2013 en lo que a comedias se refiere. Esas que acaban siendo «un soplo de aire fresco» muy inesperado. También lo fue en los Globos de Oro de 2014 al vencer a grandes del género ya consolidadas como ‘Modern Family’ o ‘The Big Bang Theory’. En octubre volverá a FOX con su tercera temporada, así que hay margen de sobra para ponerse al día y disfrutar de este homenaje único a un género tan trillado en televisión.
‘American Horror Story’
Como se puede esperar del título, esta serie de FX creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk es un homenaje al género del terror. Cada temporada (en octubre se estrena la quinta) se puede ver con independencia de las demás. Aquí ya va a gusto del consumidor: casas encantadas en Murder House, un bizarro manicomio que esconde criaturas de otro mundo en Asylum, un aquelarre de brujas en Coven y el elenco de un bizarro circo en Freak Show.
Además de género, comparten reparto -aunque se van incorporando, desapareciendo o reapareciendo en cada entrega- capitaneados por una enorme Jessica Lange practicando todo tipo de registros y demostrando que aún tenía mucho que decir en su profesión, pese a que el cine parece no tener sitio para las actrices a partir de cierta edad. Por si os faltan motivaciones, echad un vistazo a sus cabeceras, las más disturbing de la televisión. Y una más: ver a Lady Gaga participando en la quinta entrega, Hotel.
‘Better Call Saul’
El que sea fan de ‘Breaking Bad’ que no lo dude: ‘Better Call Saul’ ha demostrado ser digna heredera de la que es su razón de existir. Se trata de un spin-off/precuela de la serie de Vince Gilligan, basado en el personaje del abogado sin escrúpulos (Bob Odenkirk) cuando aún era Jimmy McGill. No sólo comparten creador y alguno de sus personajes; también lenguaje narrativo y, en general, el modo de hacer (visual) de Gilligan.
En cuanto a la trama, nada que ver. Al menos de momento. Su primera temporada (estrenada en febrero de este año) ha ayudado a entender la idiosincrasia de Saul, haciendo que el espectador se reconcilie con él y con su personaje en ‘Breaking Bad’. Uno es la suma de sus circunstancias y no era posible imaginar que las del -en principio- inmoral abogado iban a ser tan duras. Hay tiempo de sobra para ponerse al día: sólo son diez capítulos y la segunda temporada no se estrena hasta 2016 en AMC.
‘BoJack Horseman’
¿Un hombre con cabeza de caballo? ¿Que fue actor de una sitcom en los 80? ¿Y ahora un «tipo» mal aparcado, alcohólico y drogadicto? ¿Y todo esto, en formato animación y en Netflix? Esta es la sensación que produce descubrir ‘Bojack Horseman’: desconcierto. Pero también agradecimiento, sobre todo en el espectador amante del humor doloroso, como el de ‘Padre de familia’. Aunque ésta aún le da una vuelta más de tuerca a la mala idea de Seth McFarlane. Raphael Bob-Waksberg comparte con él ese punto de autocrítica y no deja títere con cabeza en el mundillo de la industria del cine y la televisión. Pero con seres antropomórficos, a los que estrellas como Will Arnett y Aaron Paul dan voz. Y que conservan, a la vez, su yo animal.
Netflix estrenó del tirón -como es costumbre en la plataforma de VOD- los doce capítulos de la segunda temporada el mes pasado. Es su primera experiencia con la animación y, desde luego, un ejercicio valiente. Pero muy bien realizado. Divertida, fácil de ver -píldoras de 25 minutos de mala baba – y refrescante, para el calor del verano. Es para verlo y no creerlo.
‘House of Cards’
Para los que creen que la política no es interesante, hay una excepción: cuando alguien la vive desde dentro, como parte del Gobierno del país libre más poderoso del mundo y luego nos lo cuenta. Y resulta ser la bestia del cine Kevin Spacey acompañado de Robin Wright, interpretando a los Underwood, un ambicioso matrimonio que vive y sufre el peso del poder y la soledad y la oscuridad a la que les arrastra.
En ‘House of Cards’ (repetimos con Netflix) Beau Willimon demuestra una vez más (ya lo hizo en Los idus de marzo) su conocimiento y su experiencia en el mundo de la política, desde dentro, como ayudante en diversas campañas de candidato; entre otros, en la carrera hacia el Senado de Hillary Clinton en 2000. El mismísimo Barack Obama, seriéfilo empedernido, se confiesa un «rendido admirador» de la serie, que ve desde el Air Force One.
‘Dexter’
Sólo recomendable en el caso de que se disponga de mucho tiempo libre y se esté bien entrenado en el modo maratón. Porque la historia de «el asesino en serie favorito de América» dura ocho temporadas y es muy adictiva. Como lo es su personaje. Es la magia del antihéroe, que ya se ha mencionado más arriba. Dexter Morgan tiene un código y motivos y eso basta para aprender a aceptarle como es, pese a su oscuro pasajero. Tanto que se sufre si es él el que puede ser atrapado y no los otros malos.
Está en la lista de esas con final polémico, razón por la que más de uno pueda haberse echado atrás incluso antes de empezar. Pero una vez que se conoce a Dexter se siente tal fascinación por adentrarse en su mente que no se le puede abandonar. Y no queda otra que apechugar con las consecuencias. Además todo es relativo y subjetivo. Con el final de algunas series (véase ‘LOST’, ‘Los Soprano’ o ‘Cómo conocí a vuestra madre’) los seriéfilos aprendieron bien la lección de que lo importante es disfrutar el camino y no sólo lo que haya al llegar a la meta.
‘Expediente X’
©Nicola Goode/FOX
¿Qué mejor momento para engancharse a los misterios de ‘Expediente X’, ahora que la serie vuelve para dar respuestas, 13 años después de que se fuera? La pareja del FBI Mulder y Scully sorprendió a una audiencia temprana de seriéfilos allá por los 90 (aquí, en Telecinco), mucho antes de este boom, con sus relatos sobrenaturales, de alienígenas, de conspiraciones gubernamentales y de otras posibles realidades a las que les conducían esos expedientes archivados como «X» en el FBI. Y le enseñó que «la verdad está ahí fuera», para el que de verdad quiere creer.
Y, por supuesto, a cómo engancharse a una serie: para muchos que hoy las devoran, esta fue su primera experiencia de fidelidad hacia una historia, pese a que a veces exigía mucha fe. Visto ahora, es todo un reto enfrentarse a ella al completo, con 202 capítulos en total. Pero también se puede tomar un atajo y seguir alguna de las listas que recomiendan los mejores capítulos, o aquellos que son indispensables para aprender un mínimo de su mitología, como ésta publicada por Marina Such en ¡Vaya Tele!
‘The Leftovers’
Para misterio, el que plantean en HBO con esta serie de Damon Lindelof (‘LOST’) y Tom Perrotta (autor de la novela en la que se basa) que explora también lo sobrenatural: un buen día, el 2% de la población mundial desaparece sin dejar rastro. Literalmente. Se esfuman y nadie sabe por qué. Lo bueno y malo a la vez es que esta historia no va de intentar desvelar nada, sino de indagar en el rastro que sí deja la repentina partida de sus familiares y amigos en los que quedaron, los leftovers (los «sobrantes»).
‘The Leftovers‘, cuya segunda temporada se estrena el próximo 4 de octubre, es una historia sobrecogedora y trágica, misteriosa y emocionante. No apta para los que necesitan tener todas las respuestas y sí para los que les gusta que una serie plantee un reto narrativo. En cualquier caso, sólo son diez capítulos así que merece la pena darle una oportunidad hasta que muestra todas sus cartas.
Queda algo más de un mes para seguir disfrutando del «buen» tiempo, del sol y de la playa pero también de las series, de las tardes sin nada que hacer cuando los planes dejan huecos o la calle arde, pero con tanto que ver acumulado. ¡Queda inaugurada la segunda parte del verano!








