Ya no quedan presentadores infantiles. Entre otras cosas, porque no hay programas infantiles. Al menos no como los concebía antes la televisión. En la época de los dos canales cuando los niños gozaban de una programación infantil de calidad pero sobre todo pensada y diseñada para ellos y no de series de dibujos emitidas en loop, sin un hilo conductor, sin un «amigo» que les hable desde la pantalla. La figura del presentador infantil ha ido evolucionando casi más que el propio formato. Y si no, cómo es posible que puedan coexistir en una misma lista dos presentadoras tan antagónicas como Rosa León y Xuxa? Descubre, tras el salto, 30 años de televisión infantil a través de sus rostros más míticos.
Torrebruno
Llegó de Italia como cantante, pero desde que TVE le fichara ya en 1963 se colgaría para siempre la etiqueta de presentador infantil. Y es que cualquier niño que haya nacido a finales de los 70 tendrá Tigres y leones, Fortunato y la banda sonora de Rocky Carambola en la lista de hits musicales de su infancia. Pero Rocco Walter Torrebruno -de ahí su obsesión con llamar Rocky a todos sus personajes- acompañó a muchas generaciones en su larga trayectoria: desde su estreno en La 1 con el programa de música infantil ‘Concertino’ hasta su último trabajo para TVE Canarias, ‘El Show Canario de Torrebruno’ en 1992.
Entre sus programas más recordados está sin duda ‘Sabadabadá’ (1981), espacio que presentaba junto a Mayra Gómez Kemp los sábados por la mañana (hasta que cambió su día de emisión a los jueves y mutó a ‘Dabadabadá’) y que separó a los niños de los 80 entre los que querían ser tigres y los que preferían a los leones, pero todos querían ser los campeones. Como el público que llenaba las gradas del plató, agitando pompones con su corte de pelo a lo casco y sus jerseys de cuello vuelto.
Pero la televisión le debe mucho más, hasta una incursión en el género policial protagonizando una serie detectivesca para niños escrita por Guillermo Summers, ‘003 y Medio’ (1979-1980). En ella Torrebruno interpreta a Rocky Chaparro, el agente 003 y Medio. El título era un guiño a las películas de James Bond y a la estatura del cantante. En ‘La Locomotora’ (emitido como contenido de ‘Un globo, dos globos, tres globos’, en 1979) hacía de otro Rocky, Rocky Vaporetto, maquinista de un tren parlante.
Alaska
La dimensión que adquirió ‘La Bola de Cristal’ y la influencia que tuvo para toda una generación -justo como comentábamos en este post– es la razón de que Olvido Gara sea especialmente recordada por su trabajo como presentadora de este mítico programa infantil, pese a su versatilidad, su capacidad de reinventarse y su valentía para afrontar casi cualquier reto televisivo. Estuvo al frente de ‘La Bola de Cristal’ desde 1984 hasta 1988; no sólo era su prestadora, era el hilo conductor: con sus actuaciones, sus vídeos musicales a base de cromas, sus entradas en escena junto al resto del elenco en El Librovisor o incluso con su alter ego electroduende, la Bruja Truca.
Aunque también la vimos acompañando al mago Juan Tamariz en el programa de magia ‘Chan-tatachán’ (Telemadrid y Canal 9, 1992), de target familiar, como no es de encasillarse sólo volvió a participar en un programa para ese target como miembro del jurado de ‘Menudas Estrellas’, la versión kids de ‘Lluvia de estrellas’. Después su presencia en televisión se limitaría a aparecer como invitada en programas –aquí podéis verla cocinando frijoles con Elena Santonja- o en algún que otro cameo. Después vendrían la aventura de la telerrealidad en MTV y ‘Alaska y Coronas’, que acaba de terminar temporada en La 2.
Rosa León
Y entonces llegó el doctorrrr, manejando un cuatrimotorrrrr…
Rosa León conquistó al público infantil a través de sus canciones y con ese look naif de cantautora. La primera vez que actuó en televisión para ellos lo hizo en 1974 como colaboradora de ‘Cuentopos’, una especie de representación teatral para niños dirigida por Lolo Rico (‘La Bola de Cristal’) en su afán de culturizar a la generaciones de niños de los 70 y los 80. Acompañando a Juan Diego, Tina Sáinz y Manuel Galiana, la cantante interpretaba temas de otra cantautora, Mª Luisa Walsh, autora, entre otros éxitos del cancionero infantil, de ‘El brujito de Gulubú’.
Fue sin duda el tema que le hizo famosa -aunque su discografía es extensa- y que cantaría después tantas veces en sus actuaciones en ‘La Cometa Blanca’ o para el público de ‘Sopa de Gansos’. Allí ejerció de maestra de ceremonias mientras los niños hacían el ganso: hacían parodias, bailaban, cantaban… mostraban su talento al mundo porque Rosa León se preocupó de que tuvieran un lugar donde «expresarse libremente», el objetivo del programa.
Su compromiso con la sociedad iba más allá que educar a los chavales en la creatividad; también llegó a ser concejala del Ayuntamiento de Madrid y directora del Instituto Cervantes de Marruecos. Aunque si queréis conocer su perfil a fondo, nada mejor que ver el Celebrities que le dedica Joaquín Reyes en ‘Muchachada Nui’.
Miliki y los payasos de la tele
¿Cómo están ustedes?
Había una vez circo que se emitía por televisión. Pero no hablamos de esos espectáculos que se dan en la sobremesa especulando sobre la vida de famosos y pseudo-famosos. Nos referimos a los circos de carpa, con payasos de los. de zapatones, con acróbatas, malabaristas, números musicales y mucho humor. Se llamaba ‘El Gran Circo de TVE’ y lo presentaban tres hermanos payasos: Miliki, Gaby, y Fofó, aunque en 1977, tras la desaparición de Fofó se unieron Fofito y, en su debut en televisión, Milikito (Emilio Aragón hijo).
El espacio dejó un gran legado musical que perdura ya varias generaciones con canciones que parecen no hacerse viejas como Susanita tiene un ratón, La gallina Turuleca y hasta una versión alternativa al Cumpleaños Feliz. Llevó la magia del circo a los hogares españoles desde 1973 hasta 1983, intentando llegar a una nueva generación diez años después pero contando sólo con Miliki como representante del grupo original -por aquel entonces la carrera de Emilio Aragón como showman seguía otros derroteros- y su hija Rita Irasema. Hijo, padre y hermano de payasos, Emilio Aragón Bermúdez se dedicó toda su vida a hacer reír.
Mª Luisa Seco
Aunque a los más jóvenes no os suene de nada, Mª Luisa Seco fue toda una institución en la televisión infantil. Durante su larga carrera en TVE -debutó en 1965 con ‘Antena Infantil’- presentó hasta nueve programas para niños. Y es que lo suyo era vocacional: había estudiado Magisterio y Psicología infantil y ejerció como tal. Pero no sólo fue «la amiga de los niños» a través de las pantallas: también demostró su empatía con ellos a través de sus obras literarias: Don Blanquisucio (ilustrado por Ulises Wensell, el mismo artista que personalizó la colección Senda de Santillana, con los que aprendió a leer la generación EGB), Cantidubi o Juan 2 y enseñándoles manualidades en la colección Biblioteca infantil de RTVE.
Televisivamente adquirió especial relevancia como la presentadora de ‘Un globo, dos globos, tres globos’ (1974-1979). El mítico espacio a la que otra amiga de los niños, Gloria Fuertes dio letra -«el mundo es un globo que se me escapó»- , era un programa contenedor que abarcaba todo el target infantil y juvenil de la casa; una hora de entretenimiento diario en la que se contaban cuentos (narrados por la propia Mª Luisa y su compañero en la presentación, Manolo Portillo), se jugaba y se aprendía. Su siguiente trabajo (y último, pues murió muy joven, en 1988) fue el mítico microespacio ‘Hola Chicos’ que precedía a ‘Barrio Sésamo’.
Verónica Mengod
Una de las presentadoras más queridas por los niños de la televisión de los 80 que seguía la estela de su predecesora, Mª Luisa Seco. Esta pecosa y jovial actriz y presentadora condujo durante tres años ‘El Kiosko’, dentro de la programación infantil vespertina de TVE. Era 1984 y los pequeños espectadores ya habían descubierto a los teleñecos, así que fue una gran idea que el co-presentador del programa fuera, precisamente, un personaje tan entrañable como un muppet. Verónica y Pepe («con muchos amigos vuestros») aparecían después de ‘Barrio Sésamo’, así que los niños de 6 a 10 años de aquel entonces o bien hacían los deberes en el cole o tenían muchos menos que ahora, porque, gracias a que la televisión procuraba por ellos, las meriendas de pan con chocolate se alargaban bastante.
Como todos los de la época, ‘El Kiosco’ combinaba secciones de lo más variopintas y consideraba a los niños mucho más capaces que las siguientes generaciones de programas infantiles, así que no dudaba a la hora de enseñarles conceptos de química con sus experimentos científicos (que seguro más de uno intentaría reproducir en casa con esos laboratorios de juguete que se comercializaban como juguetes). Después de demostrar que la ciencia también podía ser divertía, divertían con otra clase de entretenimientos: títeres, números de humor, música… El clásico «contenedor» dinámico, la mejor fórmula para atrapar a los niños, que necesitan estímulos constantes o se aburren.
Tras aquella experiencia, Verónica Mengod aparcaría la programación infantil para ser Chica Hermida, azafata de ‘El Precio Justo’ y de ‘Aventura 92’, para regresar de la mano de Telecinco -no será la primera ex-estrella de la tele infantil a la que rescate- en 1996 con ‘Tic, Tac’, que empezó a incluir series entre sus contenidos, como ‘Power Rangers’ o ‘VR Troopers’.
Teresa Rabal
Patrocinó la merienda favorita de los niños de los 80 y les enseñó el abecedario y el juego del Veo, Veo. Giró por España con su propio espectáculo circense y presentó varios programas en televisión, siendo ya bastante mayor pero conservando ese espíritu de niña eterna. Lo de la interpretación lo llevaba en la sangre: hija de actores (Francisco Rabal y Asunción Balaguer), debutó en la pantalla grande con sólo nueve años y de la mano de Buñuel (Viridiana, 1961). Combinó cine (también pelis infantiles), televisión, teatro, televisión y canción infantil. Todos sus talentos le sirvieron para producir El Circo de Teresa Rabal y recorrerse el país. Tenía todo el potencial necesario para dedicarse a los programas infantiles.
Lo hizo por primera vez en 1984, en ‘Mazapán’, un varietés infantil que TVE emitió durante las vacaciones de Navidad para tener a los colegiales entretenidos. Ella aparecía, como podéis ver, de auténtica master of ceremonies, con sombrero de copa y mucho brillo. Torrebruno, con un chimpancé vestido: todo muy circense. No era muy diferente a lo que se vio en Los Payasos de la Tele o lo que ofrecían en general todos los programas infantiles de la época: menos dibujos y más artes escénicas. Espectáculos en vivo, niños gritando entregados en las gradas y presentadores adultos pero dicharacheros. Un formato ya casi extinto.
Con las privadas se pasó a Antena 3 para presentar ‘La Guardería’ (1990-1993) y ‘Se busca una estrella’ y a Telecinco con ‘Muévete’ y ‘La Casa de la Guasa’, un espacio dentro de las meriendas televisivas de Telecinco (‘La Tele es Tuya, colega’) que compartía con Kike Supermix, habitual de la cadena amiga en sus inicios. La llegada de las privadas trajo consigo un nuevo modelo de presentador de programas infantiles, como comprobaréis enseguida.
Leticia Sabater
La cultura popular más kitsch le debe mucho a Leticia Sabater, la presentadora más marchosa de la televisión que animaba las mañanas y los mediodías de Telecinco. En los 90 los niños desayunaban y comían «con alegría» («y con palotes, mejor todavía»), se lo pasaban dabuten con sus coleguis y todo les parecía okey makey. Nunca aprenderían la verdadera función de los sinónimos pero sí a bailar el Leti Rap. Antes de eso pasó por TVE con ‘No te lo pierdas’. Pero su estilo encajaba más en las privadas, el adalid de la modernidad entonces. En Telecinco presentó ‘Desayuna con alegría’, ‘A mediodía, alegría’ y ‘Vivan los compis’, un dating-show infantil, por increíble que parezca.
Si TVE se cuidó mucho de tener a los niños entretenidos a la hora de la merienda o de la siesta de los mayores los fines de semana, con las privadas aún había más opciones. Cada momento antes o después del cole (incluso para los que se iban a comer a casa) contaba con su parrilla televisiva dedicada al público infantil. Sin embargo, ya no había ni rastro del circo: ni malabaristas, ni títeres, ni teatro. La televisión había evolucionado, para mostrar a esa nueva generación de muchachada, que había cambiado sus gustos musicales y su forma de vestir.
El cambio iba mucho más allá: los niños empezaban a acceder a la tecnología (primero fue el walkman, luego el discman), a disfrutar de esas piezas audiovisuales llamadas video-clips, a consumir según listas de ventas (Leticia fue carne de 40 principales) y a tener la sensación de que todo debía evolucionar al mismo ritmo. Y Leticia Sabater representaba para Telecinco ese espíritu: presentadora, «cantante de hip-hop» y una it girl.
Xuxa
Y con ella llegó la revolución. Si Leticia Sabater bailaba rap, Xuxa tenía sus propias coreografías, que enseñó a la generación telecinquera en ‘Xuxa Park’, todo un espectáculo grabado que intentaba llevar la diversión de un parque de atracciones hasta la pantalla amiga. Se estrenó en las tardes dominicales de 1992 y lo que trajo fue todo el color de la samba brasileña, contando incluso con su cuerpo de baile, las paquitas.
Es lo mismo que había hecho antes allí pero se llamaba ‘Xou da Xuxa’. Telecinco la fichó para que enseñara a sus espectadores el que sería un himno de su infancia y el éxito más conocido de la cantante/actriz/presentadora: Ilariê. La brasileña presentó el show musical infantil-juvenil durante dos años. Después emigró a USA y acabaría volviendo a Brasil, así que, para lo que España respecta, fue casi una «flor de un día», pero su melodía resonará para siempre en los niños que crecieron en los 90.