¡Sí! Por fin, los Minions tienen su propia película. Somos muy fans de las pelis de animación, sobre todo, de las de la última oleada, en las que la calidad del diseño consigue auténticas obras de arte. Por supuesto, nos encantan sus argumentos, tan creativos y originales y, desde luego, adoramos a sus personajes, tan alocados como entrañables. De entre todos ellos, los Minions son algunos de nuestros favoritos… y de buena parte de la humanidad. ¿Cómo han hecho para robarnos el corazón?
El éxito de los Minions
Los Minions son unas criaturas pequeñitas, con forma de píldora, con un color amarillo muy llamativo y con un vestuario característico: llevan sus gafas (o su gafa, si sólo tienen un ojo) y llevan su mono de trabajo, un peto muy cómodo para realizar todas sus funciones. Existen muchos, cientos de ellos y, de hecho, una de sus características cómicas es que se parecen entre sí, como pequeños clones que se pueden intercambiar unos con otros. Actúan como una invasión, como una marabunta en la que el resultado final es divertirnos.
¿Por qué más nos encantan? Desde luego, por su personalidad, alocada y traviesa, burbujeante y optimista; pero también por esa contrapartida sumisa y trabajadora, que les empuja, sí o sí, a servir a todos los villanos con los que se encuentran. Y, cómo no, por su lenguaje, al que, por cierto, ponen voz los directores de la película; por ese idioma que no es inventado aunque lo parezca (así tendría menos gracia, en realidad), que combina palabras en diferentes lenguas: español, italiano, coreano, francés… y que aún así, todos podemos entender. Porque sí, aunque no comprendamos el vocabulario de estas criaturas, sabemos perfectamente de qué están hablando, pues emplean un lenguaje que es mucho más universal.

El humor visual es lo que hace grande a las historias protagonizadas por los Minions, los que las convierten en un éxito internacional. El slapstick, los chistes provocados por los golpes, las caídas, los tartazos… existen desde el principio del cine, cuando pioneros como Charles Chaplin o Harold LLoyd trataban de hacerse entender en un medio de expresión mudo. Así, la cultura del humor visual ha perdurado en el tiempo, nos ha traído a grandes artistas que no han dicho ni una sola palabra para hacernos estallar en carcajadas. Simplemente, la atmósfera creada en el sketch, a base de un trabajo de guión bien estructurado en el que la intensidad crece para explotar en un gag final, consigue que la magia del cine funcione una y otra vez. Los Minions sólo tienen que poner una expresión en sus rostros para lograr que sepamos perfectamente qué están pensando, nos hacen cómplices con su sincera manera de abordar el mundo.
Pues ésta es otra de las grandes cualidades que consiguen que nos hayamos enamorado completamente de ellos como personajes. Tienen un carácter terriblemente infantil que les empuja a hacer las travesuras que nosotros sólo podríamos imaginar, nunca llevar a cabo. Son demoledores, ruidosos y hedonistas, disfrutan de la vida en cada uno de sus momentos, ya estén celebrando la fiesta más divertida, ya estén sirviendo a su maligno señor. Nos recuerdan, a cada momento, que pasarlo bien no es una cuestión de escenarios, sino de actitud ante las circunstancias con las que nos toca lidiar. Admiramos su forma de ser, expansiva y generosa. Porque son adorables, porque siempre van al límite, pero también, porque siguen unas convicciones, tienen ideales y propósitos y eso los hace también muy humanos.
Pero, ¿de dónde han salido?
Viajamos un poco en el tiempo, para plantarnos en 2010, fecha en la que se estrena la película de animación ‘Gru, mi villano favorito‘. Esta cinta nos cuenta la historia de Gru, un malo malvadísimo que pone en marcha los planes más sofisticados para seguir siendo considerado como el más villano de la Tierra. Hasta que se encuentra con tres niñas huérfanas que ponen a prueba su verdadera humanidad. No vamos a decir que nadie recuerda a Gru, o a Margo, Edith y Agnes, pero sí podemos asegurar que su presencia quedó ampliamente eclipsada por la figura de unos secundarios robaescenas que conquistaron al público.
Los Minions eran los ayudantes de Gru, en una curiosa filosofía de vida: su propósito era únicamente buscar a un villano total y servirle en sus planes más viles. Pero no porque ellos fueron malvados ni crueles, más bien todo lo contrario. Las escenas en las que aparecían estos pequeños personajes con forma de píldora, los sketches que protagonizaban, nos regalaron algunos de los momentos más divertidos del filme. Los Minions tienen la ventaja de ser unos cabeza de chorlitos, no tienen responsabilidades ni sufren, no son como Gru o como las niñas, ellos viven su realidad de una manera gratificante y sin complejos.
Rápidamente, los Minions se convirtieron en estrellas y comenzaron a protagonizar sus primeros cortometrajes, que se pudieron ver en los extras de su dvd. ‘Home Makeover’, ‘Orientation Day’ o ‘Banana’ fueron los tres primeros pero no los únicos. La popularidad de estos personajes se hizo más y más grande y empezaron a aparecer en clips de todo tipo, en los que se codeaban con personalidades famosas, o parodiaban secuencias de cine o de televisión… cualquier situación podía combinarse con la presencia de estos seres y mutar en algo explosivo e hilarante. El merchandising funcionó de maravilla además. Existen todo tipo de productos que tienen a estos personajes como enseñas. Desde camisetas a gorras, llaveros, pijamas, disfraces… La Minion-manía se desató completamente.
En 2013, apareció la secuela ‘Gru 2. Mi villano favorito‘. En ella, los Minions volvían a ser esenciales, incluso puede que más, pues vivían una evolución que nos trajo a otros personajes aún más rocambolescos y estrafalarios si cabe: los evil Minions o Minions morados. El doctor Nefario los había creado a partir de Minions normales a los que inyectó el suero PX-41, para que se convirtieran en esbirros del nuevo antagonista: el Macho. Los Minions morados tienen melenas salvajes y brazos larguísimos, son un tanto brutales y el autocontrol no es uno de sus fuertes. Sus interacciones con los otros Minions resultan, simplemente, desternillantes.
El efecto Minion volvió a dispararse, y así, desembocamos en lo irrefrenable, en aquello que parecía que tenía que llegar antes o después. En este 2015, se ha estrenado ‘Los Minions’, una película en la que ellos, y solamente ellos, son los auténticos protagonistas. Sin duda, se va a coronar como uno de los blockbusters del verano. Cuando llegaron a las pantallas de nuestro país, el 6 de julio, se convirtieron en el mejor estreno de una película de animación en los últimos seis años. En esta cinta se nos cuenta el origen de estos fabulosos seres y, como se trata de una ficción en la que todo es posible, nos encontramos con que existen desde tiempos inmemoriales, sin tener muy claro cual es su verdadero nacimiento (de hecho, esta explicación se contradice con la que se nos ha presentado en las películas de Gru).
Para terminar, nos haremos eco de una historia que nos habla de la grandeza de esos personajes pues sólo los mejores son capaces de protagonizar incluso leyendas urbanas. Ahí va la tenebrosa historia: un padre y una hija alquilan el dvd de la película. En los extras, al padre la llama la atención una pieza llamada ‘El Origen Minion’. Al reproducirlo, la «verdad» sale a la luz: los Minions eran niños huérfanos con los que un «profesor chiflado» de los de la vieja escuela experimentó, hasta convertirlos en esas criaturas amarillas…
Y vosotros, ¿habéis ya disfrutado de las primeras películas de los Minions en vuestro televisor Philips?