Un directo es lo más complicado en el hacer televisivo. Realización y plató deben mantener una perfecta sintonía y todo ha de estar planificado en la escaleta, para que no haya «blancos» y la emisión fluya. Pero hay algo imposible de prever y con lo que no cuentan en el guión: las reacciones humanas. Y cuando no hay posibilidad de decir «corten», es el temple del presentador o la presentadora lo que evita el caos, ya sea en arranques de enfado o de incontinencia de carcajadas.
Pero no siempre lo consiguen, porque no hay nada más contagioso que un ataque de risa. Así lo demuestra esta recopilación de momentos de «pérdida de compostura» en los que hasta una rueda de prensa o un informativo pueden convertirse en ‘El Club de la Comedia’. Y no, no nos referimos a los chistes de Matías Prats.
Beatriz Montañez no puede con El Gran Wyoming
Si el espectador se ríe con ‘El Intermedio’ no es sólo porque haya detrás un gran equipo de guión (que lo hay). Es porque su conductor es un cómico nato. Y es su forma de interpretar esos gags como el personaje de periodista intelectual y su disposición al show y a la payasada lo que provoca no pocas veces las risas de sus compañeras. Beatriz Montáñez se ganó su mote de china del flequillo precisamente porque achina los ojos cuando se ríe. Y es que, en cinco años copresentado junto a Wyoming podemos decir que le hemos visto más flequillo que ojos, porque se los ha pasado aguantando a malas penas las carcajadas, mientras el directo le exigía seguir.
En ‘Sé lo que hicisteis’, no reírse es un reto
Para los presentadores de ‘Sé lo que hicisteis’ el reto era, precisamente, hacerse los serios y seguirles la corriente a sus colaboradores cuando era evidente que les estaba entrando la risa floja. Por muy ridícula, bizarra o divertida que fuera la actuación de Miki Nadal, Alberto Casado o Berta Collado. Los ataques de risa en directo eran algo habitual y no siempre conseguían mantener la compostura. Sobre todo Patricia Conde que, más de una vez, ha acabado como en este vídeo: llorando de la risa. Lo más disparatado de esta escena es que es ella misma la que se hace gracia, consciente de lo penoso de su imitación del gato.
A Tom Cruise le encanta enseñar dientes
Aquí le vemos en una entrevista en ‘Late Show with David Letterman’ (CBS), incapaz casi de terminar de contar una anécdota preso de un ataque de risa aguda. Tal es así que acaba tirando de Kleenex y, por supuesto, contagiando al presentador y al público, aunque nadie supiera el final de la historia. Se nota que es actor: sabe cómo mantener el clímax hasta el final. Que es especialmente risueño ya nos lo demostró con estas repentinas y desconcertantes carcajadas mientras habla sobre los misterios y milagros de la Iglesia de la Cienciología. Y que le cuesta controlarse, con su particular show para ‘El Show de Oprah’ (a partir del minuto 6:37 la imagen de Tom Cruise cae en picado).
Johnny Depp y Tim Burton se marcan un dúo cómico
El director y su actor fetiche están de promoción de una nueva peli (Sweeney Todd). Algo casi rutinario en la vida de estos dos hombres; seguramente, para ellos, la faceta menos atractiva de su profesión. Hasta que una periodista les descoloca al hacerse un lío con los years y las decades y acaba llamándoles ancianos de más de 100 años. Cosas de los nervios -suponemos- por estar tan cerca de dos estrellas de Hollywood. Ellos sólo necesitaron este pequeño desliz para pasarse el resto de la entrevista en modo cachondeo; especialmente Johnny Depp, que es incapaz de ponerse serio. Tal vez imaginando lo que habrían sido cien años de interpretar personajes extravagantes en las pelis de su amigo.
Inoportunos deslices verbales
https://www.youtube.com/watch?v=8oCJukhtxwk
Un clásico que sigue estando en vigor. ¿Quién no se ha sentido alguna vez avergonzado al haber usado la palabra que no tocaba y haber dado a entender algo muy distinto? Es que en esa situación reaccionamos todos como críos: da igual que uno sea Carlos González-Garcés, concejal de cultura de A Coruña. Es más: si detenéis el vídeo justo después de que pronuncie la palabra «dotados» veréis el momento exacto en el que su sonrisa contenida revela cómo ha sonado en su cabeza ESA frase. Y aunque se apresure a aclararlo, ya es tarde. El niño que hay en él se ha adueñado de la situación y de la rueda de prensa. El político, además, era famoso por sus intervenciones cómicas. Un guasón, vaya.
Los peligros de ser excesivamente literal
Esta colaboradora experta en finanzas del Noticiero del canal Univisión 34 -que emite en USA contenido para los mexicanos emigrados- pensó que a su audiencia le quedaría más claro el dilema que planteaba, representándolo. Gráficamente. Lo que no tuvo en cuenta es que, al igual que la de otros invitados, no se puede prever la reacción de un animal en un plató. Tampoco podía prever la suya propia cuando Enriqueta bate las alas in her face y no puede por más que reírse de ella misma, como el presentador, en un ataque provocado por el susto descomunal: si congeláis la imagen en el 2:13 podéis apreciar su cara de pánico. Suponemos que a Julie Stav -así se llama la filósofa, desde ya, «la Paqui Peña de Univisión 34»- se le quitaron las ganas de hacer más numeritos y en lo sucesivo se limitó a hablar de números.
Las risas a destiempo son las peores
¿Os ha pasado eso de acordaros de algo gracioso y reíros cuando no debéis, en una situación totalmente fuera de contexto? Es lo que le pasa a este presentador de 12 WBNG Action News. Probablemente fue ese momento en el que al hombre del tiempo se le traba la lengua el que lo empezó todo y ya estuviera fuera de plano aguantándose la risa floja. Es evidente que el recuerdo acude a él después y poco puede hacer por contenerse, aunque lo intenta e incluso se disculpa por su falta de profesionalidad. A partir de ahí, se descompone de tal manera que no es capaz de ponerse serio mientras el informativo continúa. Algo que hubiera quedado en una anécdota simpática sino fuera porque le tocaba hablar de un desastre ecológico mientras su ataque de risa iba a más. Imaginamos que en realización estarían echando humo. De ahí que cuelen el vídeo y no le dejen acabar de «leer» su entradilla.
No es culpa de Toñi Moreno, es que le provocan
Da igual lo dramático o peliagudo que sea el tema: Toñi Moreno tiene un imán para los entrevistados risueños y positivos. Como Amalia, de Toledo, que en lugar de dramatizar con su situación se ríe de ella y de la vida. Aquí la actitud de Toñi aquí está totalmente justificada. Amalia le descuadra desde el primer segundo con su presentación a lo ‘Barrio Sésamo’ para después confesarle, entre risas nerviosas, que la vida le va fatal. Aunque Toñi primero le da un improvisado diagnóstico de shock post-traumático, termina contagiándose del buen rollo de Amalia y de su optimismo. Y es que no hay ser humano en el mundo que pueda resistirse a una risa estrafalaria o a una persona capaz de ponerle tan buena cara (o buenas carcajadas) al mal tiempo.
¿De qué se ríe Frank Blanco?
Se preguntan en el vídeo. ¿Es por el chiste de Miki Nadal? No, es otro caso evidente de risa a destiempo. O al menos eso intenta contarles Frank Blanco a sus compañeros de ‘Zapeando’, aunque casi no pueda ni hablar. Ellos, en un ataque de maldad, aprovechan además para echar más leña al fuego y seguir diciendo paridas cada vez que Frank intenta recuperarse con técnicas como morderse los mofletes o la respiración larga y profunda. La culpa de todo, al parecer, la tienen los vídeos del programa, que o son demasiado impactantes o él tarda demasiado en pillarlos. De ahí la risa cuando no toca. Pero aunque intenta explicarlo, es inútil. El humor es demasiado subjetivo. Y ya se sabe que «así contado no tiene tanta gracia, pero era muy gracioso».
‘El Diario’, un Master en auto-control para sus presentadoras
Si ya es difícil aguantarse la risa cuando los compañeros de trabajo son unos payasos, lo de conducir un talk-show manteniendo el tipo, escuches lo que escuches -y esto incluye prácticamente todo- es de Maestra Jedi del auto-control. Pero es que está feo reírte de tu invitado. A no ser que te den pie, como Tomasa de Murcia, que fue a hablar de terremotos pero acabó revelándose como la versión femenina del Risitas. Por momentos Sandra y Tomasa entran en una espiral auto-destructiva en la que se contagian la una a la otra y al final la «entrevista» supera el punto de no retorno en el que será imposible tomarse a Tomasa en serio.
Son como niños
¿O no es la reacción de este presentador la misma que la de un niño de seis años que dice pilila y luego se esconde? Tal cual. Y es que en esta edición especial de ‘The Chase’, un concurso británico, los guionistas tienden una trampa al presentador Bradley Walsh cuando le cuelan entre los supuestos nombres en alemán de un conocido personaje animado la opción Dick Tingeler. Que traduciendo del inglés vendría a ser «hormigueo en las partes bajas». Una vez más -le han dedicado ránking a sus mejores payasadas– Bradley se comporta como un crío, pese a que es un señor hecho y derecho de más de 50 años.
Cuando la noticia parece de El Mundo Today
¿Cómo de ridícula ha de ser una noticia para que le parezca estúpida al presentador de un una sección llamada «La ridiculista«? Después de contarnos con toda la ironía de la que es capaz qué es el «Dyngus Day» (una fiesta polaca que consiste básicamente en desfiles de salchichas gigantes y bailes tradicionales) Anderson Cooper no puede disimular y se viene abajo. La risa le vence y él se justifica: «lo siento pero es demasiado estúpido». No estuvo muy oportuno -no está bien reírse de las costumbres de otros- pero todos sabemos que cuando la risa ataca así, no hay nada que hacer. Aunque seas un laureado presentador en el prestigioso canal de noticias CNN.